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5 Tips Para Introducir una “Cama de Niño Grande”

Transicionar de una cuna a –lo que mucho conocemos como— una “cama de niño grande”, puede ser sumamente estresante tanto para ti como para tu pequeño. Aunque no existe un método único o un conjunto de reglas para sobrellevar el ajuste, estos 5 consejos les ayudarán enormemente a ambos a navegar el cambio de forma exitosa. 

  1. Fiesta Adiós Cuna – Hola Cama

     Muchos pequeñitos desarrollan un vínculo con su cuna de la misma manera en que lo hacen con su chupón o cobijita. Una excelente forma de aliviar la transición de la cuna a la cama es con una Fiesta Adiós - Hola. Es especialmente útil si planeas usar la cuna para un nuevo hermanito o hermanita. Haz un calendario con una cuenta regresiva y cada mañana vayan tachando en él los días hasta el evento especial. Esto aumenta su emoción y anticipación. Ese día hagan una pequeña celebración para decir adiós a la cuna y hola a su nueva cama. No tienes que gastar mucho dinero, sólo compra algunos globos y celebra con pastel y/o algunos bocadillos. Esto hace que  la transición sea asociada como un evento feliz y positivo, a la vez que brinda un cierre y aire de finalidad.

    2. Libros

      Son geniales para explicar todo tipo de transiciones o aventuras nuevas a los niños. Hay un libro para cada situación que tu pequeño pueda experimentar en su vida, ya sea viajes, aprender a ir al baño, divorcio o, en este caso, transicionar a una cama de niño grande. Algunas semanas antes, envuelve el libro en papel de regalo y preséntalo a tu peque. Una vez que lo desenvuelva, asegúrate de leerlo varias veces hasta el día del gran evento. Esto empieza la conversación sobre lo que viene y ayuda a emocionarlos. En el día del gran cambio, acércalo a su recámara y lee el libro una vez más mientras se sientan juntos en la cama nueva. Esto le ayudará a procesar sus pensamientos, ahora que la cama de niño grande es real, y le ayudará a entender. Algunos títulos que te recomendamos son: “Tu Cama Grande” de Rita M. Bergstein y “Big Enough for a Bed” de Apple Jordan, si está aprendiendo Inglés.

      3. Posicionamiento y Objetos de Confort

      Siempre que sea posible, asegúrate de posicionar la cama de la misma manera en que tenías la cuna. Sabemos que esto puede ser difícil debido al tamaño y forma de cada habitación, pero es importante que los niños también desarrollen un vínculo con el hecho de dormir en cierta parte de la habitación y en una dirección en particular, tal como lo hacen con sus objetos de confort.

      Cuando cambié a mi pequeña a una cama grande, cometí el error de re-posicionar las camas y todos los muebles. Estaba muy molesta. Me decía que “todo estaba mal”. Primero pensé que sólo estaba enojada porque su cuna ya no estaba. Me tomó una sola noche sin dormir para darme cuenta de que necesitaba re-posicionar todo para hacerlo cómodo nuevamente así que eso hicimos... ¡a las 4 de la mañana!

      Sólo porque tu pequeño está listo para  una cama de niño grande no significa que esté listo para dejar ir sus objetos de confort como su luz de noche, su aparato musical, su oso o su cobijita. Asegúrate de incluir estos objetos en su nuevo espacio. Por lo menos al principio, la única cosa que debería cambiar es la cama.

       4. Espera que la hora de la siesta y la hora de dormir cambien

      Con una cama de niño grande viene la libertad de un niño grande. Una cuna es un área contenida, mientras que una cama de niño grande permite a tu pequeño moverse, así como entrar y salir de la misma. Cuando mi hijo más grande paso por la transición, me costaba mucho trabajo entender por qué se salía tanto de la cama, incluso si era para jugar. De alguna manera, estaba obsesionada con la idea de que tenía que quedarse en ella la mayor parte del tiempo, como si fuera su cuna. Me tomó un tiempo dejar de entrar en su habitación varias veces al día para ponerlo de vuelta en su cama y decirle que se quedara ahí. Me di cuenta de que, sin que yo interviniera, a menudo regresaba sólo a su cama y se iba a dormir. Otras veces se quedaba dormido en el piso con su cobija en su mano y algún juguete en la otra. Cuando intentaba moverlo, la mayoría de las veces se despertaba y no conseguía que volviera a dormirse de nuevo. En cambio si lo dejaba sólo, volvía a dormirse sólo nuevamente… tarde o temprano. Mi consejo es que no te estreses por esto; hacerlo sólo te perjudicará más de lo que ayudará.

      5. Personalización

      Lleva a tu pequeño de compras y déjalo escoger una nueva almohada, juego de sábanas o alguna decoración. Permitirle escoger algo que le guste para su nueva cama hará que se emocione por dormir en ella, además de que “marcará su territorio”.

      Transicionar a tu pequeño a una cama de niño grande puede ser difícil. A nadie le gusta el cambio, ni siquiera a los adultos. Celebra este  momento con un poco de fanfarrias y ayúdale a tu peque y a ti misma a entrar en esta nueva etapa de su desarrollo. Seguir estos consejos te ahorrará muchas noches y días sin dormir y ayudará a facilitar y hacer más fácil la transición.

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