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Santa Claus: Evita Ser Descubierto Esta Navidad

                                                

En un intento por escapar las largas filas, el congestionamiento vial y el caos generalizado que invariablemente acompañan a la Navidad, cada vez es mayor el número de padres que recurren al internet para realizar las ya tradicionales compras de la estación... Y yo, no soy la excepción. Orgullosamente, puedo decir que llevo varios años comprando por lo menos una parte —lo que puedo encontrar— en línea. Por eso, quiero platicarles como la Navidad pasada, estuve a punto de arruinarlo todo.

Mi hijo —entonces de casi siete años— y yo nos encontrábamos viendo el tráiler de "la nueva película animada" en mi laptop cuando, de pronto, ante nuestros ojos incautos, ahí estaba: ¡El carrito a control remoto que me había estado pidiendo desde hacia meses y que había comprado la semana anterior en línea! Bueno, no el carrito en si. Un anuncio, por supuesto. Y no sólo eso. Había más, mucho más: otros carritos, accesorios y, lo que parecía ser, ¡todo lo necesario para armar una pista completa de tamaño real!

Antes de que mi pequeño pudiera seguir viendo, cerré rápidamente mi computadora. Pero era demasiado tarde,  ya podía oírlo preguntando: "¿Qué hace eso en tu compu, mami?"

No sabía que decir. Por mi cabeza, pasó brevemente la idea de ser honesta: "Sorpresa, hijo. ¡Yo soy Santa! ¿No te alegras?"

Pero no estaba lista para escucharlos a él y hermana menor llorar toda la noche. Así que en vez de eso, dije: "No sé", y cambié la conversación a ir a ver la película en cuestión. Aunque más tarde volvió a preguntarme, logré fingir demencia y no pasó a mayores.

Trescientos cincuenta pesos y varias horas después, llegué a casa dispuesta a limpiar la evidencia. Fue entonces cuando me di cuenta de que mi laptop era una verdadera bomba de tiempo navideña esperando a explotar. Abría un sitio e inmediatamente recibía ofertas de la muñeca y los accesorios que mi hija había pedido. Abría otro y ahí estaba la portería y balón de mi hijo mayor, todos links que había mandado a mi esposo para que revisara.

Desde entonces, prefiero tomar mis precauciones. Cada vez que hago una compra en línea, limpio mi historial. Así, las famosas cookies que vienen con cada pop-up son borradas y los anunciantes no pueden seguir mandándote fotos de artículos que acabas de buscar o comprar.

Mi hijo era muy pequeño entonces para comprender, pero sé que con el mayor no habría tenido tanta suerte. Además, con el paso del tiempo, me encuentro prestándole mi computadora personal a los niños más a menudo de lo que me gustaría, por lo que seguir siendo descuidada hubiera significado ser descubierta tarde o temprano... y, por ahora, prefiero que sea tarde.

 

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